Foto real de la academiaAproximadamente cada 6 meses se abren las postulaciones para ingresar a la Academia Wayra, la aceleradora de negocios tecnológicos de Telefónica. Con LoHaría fuimos parte de la segunda generación en “graduarse” de la versión chilena, recibimos el dinero, las mentorías, el hinchahuevismo y utilizamos la academia durante 10 meses.

Personalmente creo que los emprendedores tenemos la obligación de ser abiertos con nuestras experiencias con incubadoras, aceleradoras e inversionistas, como lo han hecho en los últimos días algunos ex-IncubaUC. En las últimas semanas me han llamado tres amigos preguntándome por Wayra. Como ya me pasaron todas las lucas, infraestructura y esas cosas bonitas, puedo contar abiertamente y sin miedo mi experiencia con esta aceleradora. Así que al grano:

¿Vale la pena ingresar a Wayra?

Depende. Primero comencemos por listar qué te ofrece Wayra Chile. Después te cuento la firme punto a punto.

¿Qué te entrega Wayra?

  1. Dinero: 25 millones (CLP, no USD)
  2. Oficinas por 6 meses (si lloras, te las pasan hasta por 10, pero yo no te conté)
  3. La posibilidad de “dentrar facilito” a Telefónica para hacer negocios con ellos (en caso de que el producto tenga un match con la compañía, “iMidget Porn Plus” no es uno).
  4. Mentorías
  5. Red de contactos
  6. Otros (descuentos con empresas, posibilidad de utilizar las oficinas de otros países y chucherías de ese estilo).

¿Qué te pide Wayra?

  1. El 10% de tu empresa (dicen algo así como “entre el 7% y el 10%, pero es realmente el 10 porque para que sea menos debes levantar chorromil billones de libras esterlinas en tu próxima ronda… y aún así ellos tienen “derecho de primera negociación”, por lo que pueden comprar lo que les falte para llegar al 10%, como máximo).
  2. Poner un miembro en el directorio de tu empresa. Ese director tendrá poder para hacer muchas cosas, como oponerse a una venta, a que abras sucursales en otros países o disfrutar de la primera noche con tu nueva esposa. A menos que sea fea.
  3. Firmar un contrato hecho por un estudio de abogados de esos en los que todos son rubios y, los que no, es porque sirven café. Además, estudiaron en la PUC. Tu abogado de universidad rankeada 299 de 300 no tendrá nada que hacer más que corregir un par de comas. Y mal.
  4. Mantener un plan de negocios actualizado y cumplir con los hitos que fijaste en conjunto con los directores de Wayra.

Comenzaré por desglosar lo que Wayra te entrega.

Dinero:

25 millones por el 10% no parecen muy atractivos en comparación con los 20 de Startup Chile y los 40-60 del Semilla y SSAF que te “regala” CORFO. ¿Qué es mejor que la plata gratis? Simple: la plata que puedes usar para hacer crecer tu empresa en vez de estar hueviando con formularios de mierda, rendiciones objetadas e incubadoras penca que evalúan tus hitos en base a una hoja de Excel.

Wayra te entregará un cheque por $8.500.000 una semana después de la firma del contrato, otro por el mismo monto al cumplir el primer hito y los 8 palos restantes contra el segundo. Lo bueno es que depositas la plata en la cuenta de la empresa y gastas de acuerdo a tu criterio. ¿Te diste cuenta que el presupuesto inicial era malo y no necesitas un segundo diseñador, sino dos vendedores? “Hueá tuya”, te dirán en Wayra. Nada de reitemizaciones, llenar formularios y perseguir durante 3 semanas a tu ejecutivo de CORFO para que te autorice. Es tu empresa: haz el trabajo y crece, tú sabrás cómo invertir la plata. Como los hitos los fijas tú en conjunto con tus evaluadores, no tendrás la soga al cuello y, si no estás alcanzando a cumplirlos, avísale con tiempo a Juan Carlos y Claudio y los cambias. Mientras no sea por pajero, te dirán que sí.

Conclusión: el dinero que te entrega Wayra es la raja.

Oficinas:

La Academia Wayra es fi-le-te. Punto. No he trabajado tan cómodo antes. Hablamos de un edificio de cuatro pisos en el que sólo uno lo utiliza Telefónica para sus servidores de porno. Dos son para las oficinas de las 10 startups de esa generación (caben 20), con espacio para cada empresa, salas de reuniones, zonas para alejarse de los wns ruidosos del equipo (con sofás y mesas), muchas pizarras… bueno, ya entendiste. El último piso es una azotea con cocina, auditorio con cojines (llamado “ágora”, pero es un auditorio con cojines), terraza, taca-taca y parrilla. Todos los pisos tienen aire acondicionado, Internet puteramente rápido (el WIFI guatea un poco, trae tu cable ethernet) y seguridad las 24 horas. Puede parecer algo no determinante, pero dedicarte a trabajar en tu empresa en un lugar cómodo y seguro en vez de estar preocupado porque se acabó el papel higiénico es importante. Si has administrado una oficina sabrás la impresionante cantidad de caca que hacen las personas. O el mucho papel que usan.

Conclusión: las oficinas valen la pena, sin dudarlo.

Vínculo directo con Telefónica:

Meh. En nuestro caso no nos sirve porque no somos un match para ellos. He conversado con otros acelerados que sí lo son y me han dicho que no es tan expedito el nexo, básicamente que no sienten que estén “entrando apitutados”. No creo que sea una falencia de Wayra, sino más bien un problema de hacer negocios con una empresa tan grande y lenta. También hay un pero: en el contrato que firmas te obligas a darle preferencia (presentárselo antes que a la competencia) a Telefónica en caso de que tu producto les sirva. Creo haber escuchado decir a una startups de inventarios para bodegas que a ellos sí les ayudó ser parte de Wayra, pero no recuerdo bien.

Conclusión: meh y mil veces meh. No lo consideraría un “contra”, pero tampoco un punto a favor. Si tu producto es bueno y le sirve a una empresa como Telefónica, conseguirás una reunión igual.

Mentorías

A ver, cómo plantearlo en simple. ¿Depende? Al quedar seleccionados conversé con un par de emprendedores de la generación anterior y su principal queja fue: “nos hacen viajar una hora y media hasta la Universidad del Desarrollo a reunirnos con un profesor de emprendiemiento que no ha emprendido en su puta vida”. Juan Carlos me juró de guata que en Wayra recibían el feedback de cada generación (esa fue la primera) y ejecutan cambios. No mintió. Las mentorías se realizan en la misma academia y son diversas. Hay profes de emprendimiento (que sí han emprendido, así que no escupo al suelo al escribir esto), pero también emprendedores. Éstas se centran básicamente en dos áreas: seguimiento a tu negocio y pitch. Debo reconocer que lo primero es a lo que le tenía mayor resistencia y resultó ser lo que más necesitaba. A muchos emprendedores nos revienta “perder tiempo” explicando en qué estamos y hacia donde vamos, especialmente cuando hemos hecho cambios sobre la marcha. El problema es éste: accountability (si alguien conoce la traducción, la agradezco). Al tener que fijar objetivos, hacer un plan y después explicar lo que has hecho para conseguirlos, te das cuenta que el auto-engaño es más difícil. Por auto-engaño me refiero a fijar una meta, digamos “5.000 nuevos usuarios”, y al no alcanzarla “olvidar” ese número y quedarse con los 2.000 que alcanzaste porque “son buenas cifras”. No washón(a), la cosa no funciona así. Si no se alcanzó una meta, hay que analizar por qué. ¿Fue muy ambiciosa? ¿El plan no era bueno? ¿Cambiaron las prioridades? Tomar responsabilidad por los resultados sólo es posible cuando los definimos por escrito y les hacemos seguimiento.

Sobre las mentorías de pitch es donde tengo mis principales reparos. El objetivo de ellas es simple: prepararte para el Demoday de Wayra, que se realizara todos los años en un auditorio bonito, donde hablan autoridades, se come un buen coktail, van inversionistas y cada startup muestra sus cifras más sexis en 5 minutos, explicando al inversionista por qué debe pasarles todo su dinero ahora ya, sazonado con chistes aburridos. Pablo Ambram escribió un artículo al respecto hace un tiempo (aunque Pablo es director del Founder Institute, que también hace demo day XD). Sí, por supuesto que también te sirve para pitchear en otros demo days, pero mi experiencia es ésta: aprender a hacer un pitch es importante, aprender a hacer uno excelente, no. No levantarás plata en un demo day, un inversionista no te rechazará porque se te acabaron los 3 minutos que te dio, ni decidirá pasarte dinero porque le encantó cómo hablabas. Es fundamental centrarse en lo que a él le importa, explicar por qué a ti sí y a otros no y comunicar precisamente qué eres y por qué la vas a romper. Pero más importante es que tu negocio crezca y sea rentable. Invertir decenas de horas en un keynote y presentación cool sólo te hará perder de vista lo fundamental: lo que importa es la caja, lo demás es paja.

En un programa experimental que espero hayan mejorado nos presentaron a empresarios y ejecutivos top de top. Ellos decidían si les gustaba alguna de las startups y querían mentorearlos: a mí me eligieron un empresario y dos tipos ashí shuper importantes de súper empresas de… fierros y palos (energía y telecomunicaciones, pero el punto es el mismo). Perdí tiempo yendo a visitar a los dos últimos para sentarme en sus oficinas a tomar café y recibir feedback inútil. No es mala onda, sino que alguien que no emprenda te aconseje sobre emprendimiento es como pedirle a una persona virgen y que no ha formado familia que guíe a una pareja de recién casados acerca de cómo llevar su matrimonio. Afortunadamente, Wayra o te obliga a nada (ni siquiera a aceptar a los mentores, pero es feo rechazarlos a priori), así que después de un par de visitas me quedé sólo con uno de ellos (sí, el empresario).

También existen las Wayra Talks, que son opcionales. En ellas llevan a la academia a un experto en su área: propiedad intelectual, derecho laboral, plan de negocios, Bitcoins, entre otros. Asisten 5-15 personas por lo que resultan bastante íntimas y realmente aprendes y aclaras dudas.

Conclusión: a veces son una paja, pero las mentorías suman más de lo que restan.

Red de contactos:

Haciéndola corta, concluyo que la red de contactos de Juan Carlos y Telefónica sí sirven. Y mucho. En una oportunidad pedí ayuda para entender stock options y a los dos días había en mi correo un anuncio de Wayra Talk sobre el tema, realizada por los abogados de Wayra (sí, todos rubios). En otra nos estábamos quedando sin plata, hablé con Juan Carlos y me consiguió una reunión con inversionistas que precisamente ponían los montos que necesitábamos, en la etapa en la que estábamos y que buscaban empresas del perfil nuestro. Win.

Juan Carlos siempre decía “si necesitan contactar a alguien, avísennos y nosotros lo intentamos”. Ahora entiendo que no es lo mismo que te llegue un mail del director de una incubadora financiada por CORFO que el de un alto ejecutivo de Telefónica (por alguna razón, es como una carta timbrada por un conde). Y se mueven, realmente se siente como “tenemos la red, no sean huevones y sáquenle jugo”.

Conclusión: sí, en el caso de Wayra la red de contactos sí existe.

Otros Beneficios

Wayra llega a acuerdos con distintas empresas que entregan “promociones” a las startups aceleradas. Nosotros le sacamos el jugo: miles de dólares en AWS, Sendgrid, licencias de Zendesk, entre otros. Promos de verdad, no un “10% de descuento en Burger King”. Sobre usar las oficinas y contactos de la academia en otros países he escuchado opiniones mixtas. Principalmente que la calidad de las instalaciones no es la misma que en Chile. En México está a 90 minutos conduciendo desde el centro de la ciudad, por ejemplo. Pero no he escuchado a nadie quejarse mucho. Por último, tienes una oficina donde trabajar en varias ciudades del mundo.

Conclusión: Los “otros” son bastante buenos, sácales el jugo.

Pero nada es gratis en esta vida, así que sobre lo que Wayra te exige:

El 10% de tu empresa

Te entregan 25 millones, pero avalúan las instalaciones y servicios de aceleración en otros 25. Con eso “están invirtiendo” 50 palos y tu empresa queda valorada en 500. Para que ellos obtengan menos de ese 10%, tu valuación en la próxima ronda de capital debe ser superior a dichos 500 millones. Así bajará hasta un mínimo de 7% (en mi generación era 5%, pero cagaste por llegar tarde). De todos modos, si eso ocurre, Telefónica tiene el “derecho de primera negociación” que quiere decir que si te ofrece lo mismo que el nuevo inversionista, puede comprar acciones pero sólo hasta quedarse con el 10%, nunca más. De tu valuación actual dependerá si el aporte de Wayra vale o no para ti el 10% de tu empresa. En nuestro caso, sí.

Conclusión: Si no estás facturando para justificar una valuación de >250 millones, toma el dinero y calla.

Colocar un miembro en el directorio de tu empresa

Fuck them. Fuck Wayra and fuck Telefónica. El problema no es que coloquen un miembro en el directorio, sino que piden poder de veto para decisiones muy importantes. Para simplificarlo: si a Telefónica se le ocurre que no puedes abrir en Venezuela, no puedes y que te den por culo. Y estamos hablando de un inversionista minoritario. Alguien que tiene el 10% de tu compañía puede llevarla a la perdición. Existe una charla previa con los abogados (de Wayra, obvio), en la que te explican que el contrato no es tan abusivo, que sólo es un dedito y que como decía mi tío ingeniero hidráulico, “todo problema en la vida es cosa de ángulo y lubricación”. No aceptes ese trato. Negocia. Conversa con un abogado que haya trabajado con startups, lee bien el acuerdo y llega informado a la charla. Si tienes un abogado y éste te puede acompañar, llévalo, cara de raja.

Es importante mencionar que el miembro del directorio que coloca Telefónica no existirá hasta que ellos decidan hacer efectiva su participación (probablemente en el momento en que levantes plata, si es que lo haces), así que no te molestará durante un buen tiempo.

Conclusión: esta es la peor parte del acuerdo de Wayra y, si no hubiésemos conseguido la eliminación del poder de veto para muchos de los ítems que originalmente estaban en el contrato, no hubiésemos firmado.

Mantener un plan de negocios y cumplir los hitos

Reverenda paja molida. Una lata hacer y mantener actualizado el plan de negocios. Pero sin él, no te sueltan los chequecitos. Tampoco si no presentas en los paneles o no cumples los hitos que tú mismo fijaste. Sin embargo, aunque odie el plan de negocios, de algo sirve. Te obliga a analizar muchos aspectos de tu empresa que crees tener claros pero al pasarlos por una hoja de cálculo simplemente no se sostienen. Presentar ante los paneles sirve, principalmente porque 4-5 personas tirándote mierda con bazooka te curte: si eres capaz de bajar el ego y escuchar, algunas cosas útiles sacarás de ahí. Entre ellos se contradicen, pero eso es más bueno que malo. Finalmente, parecen tener claro que son sólo opiniones (algunas más, otras menos “expertas”) y que las decisiones las tomas tú.

Conclusión: báncate el plan de negocios (el mínimo esfuerzo basta) pero hazlo con tiempo y no te enojes en los paneles (hay uno o dos hueones pesados). También sé sincero y pide ayuda, ellos no van a invertir en ti, así que no vendas la pescá y muestra lo lindo y lo feo.

Mega-conclusión-final

Ante la pregunta “recomiendas a Wayra”, mi sincera respuesta es . Wayra es una verdadera aceleradora de negocios privada, no recibe un peso del Estado, no presenta proyectos a CORFO, no está sujeta métricas perversas como las incubadoras y, salvo por el contrato culiativo que quieren que les firmes, son en casi todos los aspectos un aporte a tu empresa en cuanto a recursos (plata, instalaciones) como en apoyo (contactos, mentorías). Mi experiencia fue excelente y la de otros emprendedores con los que he conversado, tanto de mi generación como de la anterior, también. Quizá con el tiempo cambie y se ponga penca, pero en este momento y con el equipo que tienen, es la mejor opción que tienes en Chile y una de las mejores de Latinoamérica.